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Representantes de las
fuerzas armadas de 28 países, entre los
que se encontraban miembros castrenses de
Africa como Botswana y Nigeria, así como de las Américas,
recibieron
capacitación por personal militar
estadounidense, en el Hotel Monterey
Hilton, sobre la forma de disminuir la
transmisión del SIDA dentro de las filas
castrenses. Acorde con el Cap. Glenn A.
Schnepf, del Centro Médico Naval Nacional
en Bethesda, Maryland, la infección por
VIH entre el personal militar
estadounidense ha declinado 30% este año
por el éxito de sus programas de educación,
así como por la detección oportuna y la
asesoría.
Bajo los lineamientos
del Departamento de Defensa, todos los
miembros de las fuerzas armadas deben
tener al menos una hora de educación
sobre VIH al año. “No se trata de
entrar a sus recámaras, pero se les puede
educar antes de que vayan a sus
dormitorios, esa es la clave”, declaró
Glenn.
Desde
1990, las personas con VIH pueden
permanecer en las fuerzas de seguridad a
menos que desarrollen el SIDA. Antes de
esta fecha todos los seropositivos al VIH
tenían que abandonar el ejército. De las
entre 900 y 1,000 personas con VIH en las
fuerzas de defensa, sólo entre el 4 y el
8% dejarán el ejército por contraer
SIDA, dijo Schnepf, pues la mayoría lo
hará luego de terminar su periodo.
Luego
de que las cifras de VIH alcanzaron su
cumbre en 1997, estas comenzaron a
declinar, en su mayor parte porque el número
de gays bajó o porque renunciaron antes
de hacerse el examen (de detección del
VIH). "Si eres parte de un grupo de
alto riesgo y sabes que se te van a hacer
pruebas [de sangre] en el ejército,
entonces ¿para qué te unirías?”,
cuestionó Schnepf. El mismo capitán
atribuyó el decline en VIH en las fuerzas
armadas a los programas de educación que
comprenden asuntos como las políticas del
Departamento de Defensa, las rutas de
transmisión del VIH y cómo evitar la
enfermedad.
Sin
embargo, Schnepf expreso sus dudas
respecto a si el mensaje está lelgando al
nuevo grupo de alto riesgo al VIH, pues si
bien el 60% de nuevas infecciones por VIH
en las fuerzas armadas proviene de
contacto homosexual, las infecciones
heterosexuales están aumentando,
particularmente entre jóvenes citadinos
negros [inner-city black men]. "No
podemos utilizar el mismo lenguaje
promedio para los hombres gay blancos.
Necesitamos cambiarlo para que llegue a
los jóvenes negros heterosexuales de la
ciudad," reconoció Schnepf.
Por
la misma razón, las fuerzas de defensa de
otros países no puede tomar un programa
de educación y copiarlo en sus filas,
pues “Se requiere que el programa sea
apropiado culturalmente hablando. El
mensaje que funciona para un grupo de
gente, no necesariamente funcionará para
otro grupo de personas.
Si
bien en las fuerzas de defensa
estadounidenses, la incidencia de VIH es
baja comparada con la población en
general, una o dos personas por 10,000
comparado a 10 o 20 por 10,000 (en la
población en general), situación
diferente se vive en países como
Botswana, donde la tasa de infección
entre civiles es del 30% y hasta del 50%
en las fuerzas armadas. Casi 10% de
adultos en Africa Subsahariana están
infectados con VIH, según estima el
Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre
VIH-SIDA; la mayoría no recibe
tratamiento alguno.
Por
su parte, Jack Chow, Subsecretario
Asistente de Estado para Salud y Ciencia
[deputy assistant secretary of state for
health and science], indicó que la
epidemia del SIDA amenaza la estabilidad y
está creando una amenaza para la
seguridad de Estados Unidos: “Estamos
viendo, particularmente en el Africa
Subsahariana, una explosión en el número
de huérfanos y niños abandonados. Basta
ver a esos huérfanos y niños
abandonados, y uno se preocupa de
inmediato sobre la estabilidad futura.”
Chow
describió la amenaza del SIDA en términos
militares: "Como oficiales de la
milicia, estan entrenados para vislumbrar
amenazas. De forma típica, se encuentran
ante una amenaza directa. [Sin embargo] El
VIH-SIDA es una amenaza realmente
diferente.” Chow también hizo
referencia al “factor debilitante único”
[unique debilitating factor] atribuído al
SIDA –el estigma que impide a estas
personas obtener prevención, tratamiento
y cuidado. "El punto central de
ganara esta campaña es que el virus es el
enemigo, no la gente que lo porta”,
declaró Chow, quien acotó que en Estados
Unidos no se permite que pilotos con VIH
vuelen, pero esto es muestra de los
extremadamente altos estándares de salud
para los pilotos de combate, donde no hay
estigma y no hay discriminación.
Schnepf,
el doctor naval, dijo que las fuerzas
armadas llevan a cabo entrevistas
confidenciales con cada persona con VIH
para averiguar cómo se infectó y saber
si sus parejas sexuales deben realizarse
una prueba. Acorde con el
capitán, en estas entrevistas nadie es
penalizado por revelar actividad
homosexual o por el uso de drogas
intravenosas, por lo que se cuenta con un
número muy claro en cuanto a la forma de
transmisión del VIH.
El
SIDA ya no es sólo una enfermedad de
homosexuales, dijo Schnepf, y mucho
personal militar que está siendo retirado
de su cargo [discharged] por ser gay,
probablemente no son gays. Además,
Schnepf aseguró que no existe relación
entre la política sobre VIH de las
fuerzas armadas y el despido de nueve
homosexuales del Instituto de Lenguas del
[Departamento de] Defensa [Defense
Language Institute] en Monterey, pues
muchos salieron de forma voluntaria y
“luego dos tipos fueron encontrados
haciendo cosas que debieron estar haciendo
en un motel”. ["then two guys were caught doing
things they should've gotten a motel
for."]
Finalmente,
el Representante (diputado, MP) Sam Farr,
uno de los conferencistas, aseguró que la
política conocida como "don't ask,
don't tell" [No te pregunto-no me
dices] sobre gays en el ejército no
funciona: "No hemos logrado establecer
una política efectiva porque mientras
permanezcas en el clóset, con todos los
problemas que ello implica, no puedes
servir de forma eficiente”. Acorde con
Farr, el ejército ha aceptado tácitamente
la homosexualidad, pues ha decidido que no
existe riesgo alguno para la
seguridad.
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