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SALUD

 

ARTICULO DE LA SEMANA: 

El SIDA es el fin último para algunas personas que tienen relaciones sexuales arriesgadas

“AIDS ultimate goal for some engaging in risky sex”, 

By Mandy Bolen, keysnews.com, Apr 6.

A mediados de los 1980s, un acrónimo de cuatro letras marcó nuestras vidas, subrayó las barreras sociales y cambio la sexualidad por siempre: SIDA. Un síndrome que ha clamado millones de vidas alrededor del mudo y que afecta a un número no especificado de personas por los huecos de vida que jamás han sido llenados. ¿Entonces por qué algunas gentes lo buscan? ¿Por qué los hombres gay desean infectarse con el virus que causa el SIDA?

 
 

KEY WEST [Cayo Oeste] A mediados de los 1980s, un acrónimo de cuatro letras marcó nuestras vidas, subrayó las barreras sociales y cambio la sexualidad por siempre: SIDA. Un síndrome que ha clamado millones de vidas alrededor del mudo y que afecta a un número no especificado de personas por los huecos de vida que jamás han sido llenados.

¿Entonces por qué algunas gentes lo buscan? ¿Por qué los hombres gay desean infectarse con el virus que causa el SIDA?

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida devora el sistema inmune del cuerpo de forma que un resfriado común se convierte en peligroso y una neumonía puede ser mortal. Aunque se ha hecho un progreso tremendo en los últimos 20 años, y nuevas drogas antivirales mantienen al virus dentro de ciertos límites, la gente aún muere y los efectos secundarios de los medicamentos con frecuencia arruinan las vidas que prolongan.

Al inicio de la epidemia, las secciones contra el SIDA en los hospitales metropolitanos se veían llenas de hombres tan delgados como esqueletos, con los ojos hundidos. Sus tosidos secos y piel traslúcida provocaban que amigos y amantes quisieran contener el llanto.

Luego entonces, ¿por qué alguien querría de forma conciente ser infectado con el virus mortal que hubo decimado a la comunidad gay en los 90s?  La respuesta es compleja y perturbadora como la enfermedad misma.

Pero el deseo de infectarse con VIH existe y hay quienes de manera activa buscan contraerlo por medio de su conducta, que había sido considerada tabú y riesgosa desde el inicio del SIDA y del conocimiento médico que reveló su forma de transmitirla.

Los hombres que buscan ser infectados –conocidos como bug chasers [cazadores/atrapadores del bicho]– fueron objeto de un artículo controversial en la revista “Rolling Stone” de febrero pasado. El artículo fue escrito por Gregory A. Freeman, y levantó miradas de incredulidad y furia en las comunidades buga [heterosexual] y gay, así como entre los profesionales del cuidado a la salud quienes han visto desde hace mucho cómo el SIDA puede ser evitado, prevenido y entendido.

Se han cuestionado y disputado algunas cifras y detalles, pero el artículo explica que el fenómeno de la caza del bicho ha sido promulgado por los cuartos de cotilleo [chat rooms] de Internet y sitios Web donde se promueve el sexo anal sin protección, conocido como barebacking, que se sabe es uno de los métodos de transmisión del VIH.

Acorde con “Rolling Stone”, en idioma de los cuartos de chat, al virus se le llama “the gift” [el regalo] y aquellos que ya lo tienen y están preparados para efectuar relaciones sexuales sin protección con otros hombres que desean ser infectados por el virus son conocidos como “gift givers.” [los que dan el regalo]

Freeman centra su atención en ciudades importantes como Nueva York, pero los términos y la práctica de exponerse a estos riesgos asociados con la enfermedad moral son escuchados en muchos lugares, tan pequeños como la comunidad gay de Key West.

Mientras que la caza del bicho es un concepto bizarro y radical que enoja a mucha gente, incluyendo a los que constantemente experimentan con nuevas combinaciones de droga para combatir el VIH y el SIDA, algunas personas subrayaron que existe una diferencia entre buscar de forma activa el contagio con la infección y realizar una conducta arriesgada por la certidumbre, en esa perspectiva, de que algún día será seropositivo al VIH.

Aquellos que se describen a sí mismos como cazadores del bicho [bug chasers] y discuten sus intenciones de manera abierta en círculos sociales no son prevalecientes en Key West, donde se estima que 30 % de hombres gay son portadores del VIH, acorde con Cindy Francisco, coordinadora del programa de VIH y SIDA en el Departamento de Salud del Condado de Monroe, “En mi historia de pruebas de VIH en hombres que tienen sexo con otros hombres no tengo conocimiento de personas que busquen de forma activa y con ese propósito contagiarse con el virus,” dijo Cindy, “pero se ha dicho, de manera anecdótica, de fiestas de sexo sin protección [barebacking] que se realizan en hogares o en casas de huéspedes [guest houses].”

Cindy habló también sobre los que son conocidos como “frequent flyers” [viajeros frecuentes], respecto a las pruebas del VIH. “Aunque la caza del bicho no es algo que se maneje durante los exámenes ni la asesoría, existen viajeros frecuentes que no pueden creer que aún sean negativos cada vez que se realizan la prueba.”

El concepto de cazador del bicho [bug chasing], confunde a la mayoría de personas, muchas de las cuales han perdido amigos, amantes y hermanos por el SIDA, y por eso la cuestión: ¿Por qué?

¿Por qué?

John Mikytuck, director de educación de la organización AIDS Help Inc., con sede en Key West, dedicada a proveer servicios a quienes viven con VIH y SIDA y ofrece materiales de prevención educativa a fin de combatir nuevas infecciones, compara a los cazadores de bichos con los suicidas con bombas en Medio Oriente. “La mejor comparación que se me ocurre sobre aquellos que son VIH negativos es como los suicidas palestinos con bombas que explotan ellos mismos,” dijo Mikytuck, pues la guerra contra el SIDA lleva dos décadas librándose. “¿Que cultura crea tales acciones extremas, tales frustraciones, opresión y aislamiento?”

De alguna forma, la cultura de los hombres negativos contribuye a esta conducta de alto riesgo, asegura John: “Los hombres VIH-negativos siempre están en riesgo. Es como si vivieran de forma permanente en una zona de guerra. La guerra contra el SIDA está creciendo y se está tragando a más y más gente.”

Mikytuck, quien ha vivido y trabajado en Key West desde agosto, nunca se ha acercado directamente por alguien que admita haber buscado ser positivo al VIH, pero ha realizado investigaciones extensas sobre las razones soterradas por el deseo de ser parte de las estadísticas del SIDA.

Un libro en particular explora el elemento psicológico del cazador del bicho y el aislamiento que sienten algunos hombres negativos al VIH dentro de la comunidad gay.

William Johnston, tiene un grupo de discusión de hombres gay que no están infectados, y ha compilado entrevistas a más de 45 hombres VIH-negativos y presenta varios elementos en su libro: “HIV-Negative: How the Uninfected are Affected by AIDS.” [VIH-Negativo: Cómo los No-Infectados son Afectados por el SIDA] “Algunas parejas VIH-negativas de hombres VIH-positivos me han dicho ‘quiero experimentar lo que mi amante está experimentando.’ O si su amante ha muerto dicen, ‘quiero unirme a mi amante. Es muy solitario estar aquí sin él. Me voy a infectar.” He escuchado eso, otra cosa es ser fatalista respecto a ser un sobreviviente: ‘De todas formas me voy a infectar. Al menos debo disfrutar de las relaciones sexuales. Voy a vivir mi vida como si el VIH no me hubiera afectado’,” escribe Johnston.

Se ha descubierto que algunos hombres gay jóvenes desean infectarse, en parte porque es menos probable que hayan sido testigos de las víctimas del inicio de la epidemia, probablemente no han perdido a nadie cercano a ellos y siguen escuchando sobre los progresos médicos respecto al tratamiento. Son los mismos hombres que nunca han conocido el mundo sexual como era antes del SIDA y de los condones, y con frecuencia manifiestan su deseo de tener más intimidad, o quieren haber vivido el estilo de vida hedonista que tantos gozaron antes de que el SIDA comenzara a matar a sus participantes, asegura Johnston.

“El SIDA es la historia de un extraño que viene al pueblo. Aquí estamos todos, llevando nuestras vidas, intentando ser gay y felices, y este extraño viene al pueblo y todo es diferente”, dice Anthony Tommasini, escritor y activista contra el SIDA quien participó en las entrevistas de Johnson.

Otra razón para desear infectarse “es que ser VIH-positivo parece estar ligado fundamentalmente con la identidad gay,” señala el libro, “algunas personas sienten que no son ‘suficientemente gay’ a menos que estén infectadas. Sienten que no son escuchadas o reconocidas si son VIH-negativos, que no se les toma en serio a menos que estén infectados –especialmente si son parte del activismo contra el SIDA o están en la industria de servicios contra el SIDA. El hecho de que algunos hombres gay tomen los riesgos, o incluso (se vuelvan positivos) como una forma de llamar la atención refleja una habilidad pobre de parte de la comunidad gay para apoyar a sus miembros.”

Mikytuck reconoce las necesidades no cumplidas de los hombres negativos, pero sabe que los hombres no infectados no buscan apoyo por temor a que se les diga que sus preocupaciones no son válidas, y que todos los recursos deben ser aplicados sobre aquellos que tienen el virus.

“Al inicio de la epidemia, había una actitud que decía ‘Si eres gay, vas a tener SIDA’,” asegura Mikytuck, “pero las necesidades de los hombres negativos no han sido verdaderamente tomadas en cuenta. Creo que ellos ven a las personas VIH-positivas como una comunidad que tiene más cohesión, pero esta misma cohesión puede ser encontrada en la comunidad negativa.”

Mikytuck, quien vivió por mucho tiempo en la Ciudad de Nueva York, desde el inicio de la epidemia, desearía contar con un grupo de apoyo a hombres VIH-negativos en Key West.

Thomas Moon escribió un artículo en 1991, en el diario San Francisco Chronicle, donde examinó el estress y los retos a los que se enfrentan los hombres VIH-negativos y subrayó: “el reto de evitar las relaciones sexuales sin protección, de sobrevivir a múltiples muertes, de apoyar a sus amigos en su lucha contra la enfermedad, de luchar por mantener a la comunidad con vida, y de alguna manera conservar una calidad de vida en medio del desastre. Los retos son intimidantes. Sólo pueden ser enfrentados por hombres que tengan de forma absolutamente clara su compromiso para sobrevivir.”

“No hay beneficio para nadie cuando alguien se vuelve VIH-positivo, y decir que obteniendo el virus no es aún y no será siempre algo que se puede evitar es subestimar al VIH. Es subestimar el valor de tu propia vida,” agregó Mikytuck.

La batalla es por la responsabilidad.

Mikytuck y Cindy Francisco están combatiendo al VIH y al SIDA en el Condado de Monroe, y hacen su mejor esfuerzo por hablar en contra de la conducta arriesgada, que prevalece en Key West. Además, el abuso de sustancias en Key West reduce las inhibiciones y “el mundo social en Key West se centra en bares y casas de huéspedes y en las actividades que ocurren en dichos lugares. El abuso de alcohol y sustancias lleva a una conducta arriesgada,” dice Cindy.

Len Rosignoli, bartender local y presidente de Key West Wreckers, un grupo de servicio a la comunidad que reúne a hombres gay que siente interés en el “estilo de vida leather” dijo: “Definitivamente sé que hay gente en Key West que prefiere tener relaciones de penetración sin condón a pesar de su condición respecto al VIH. He escuchado sobre tipos que hace un año o algo así, que tenían fiestas sin protección.” Tales fiestas atraen gente que espera infectarse por la política no dicha de “don’t ask, don’t tell” [no te pregunto, no me dices] sobre el estatus respecto al VIH, para mantenerlo en secreto, y que otorga a quien desea infectarse una oportunidad para realizar actividades de alto-riesgo que con más seguridad llevarán a la infección.

Estas tácticas de no saber el estatus respecto al VIH frustra a personas como Francisco y Mikytuck, quien enfatiza la importancia de discutir el estatus en VIH antes de tener relaciones sexuales sin protección. “No quiero que se corra el rumor de que toda la gente en Key West están cazando al bicho [bug chasing],” declaró Francisco, “pero hay conductas irresponsables dentro de ambas poblaciones, la VIH-positiva y la VIH-negativa, y ambos lados tienen que empezar a asumir sus responsabilidades.”

Esta responsabilidad es evadida cuando la gente, gay o buga, van a la cama con otra persona sin discutir las prácticas de sexo seguro y, especialmente en la comunidad gay, su estatus con el VIH.” Los hombres negativos con frecuencia asumen que otra persona es negativa, o lo habría mencionado antes del sexo, mientras que los hombres positivos asumen que el otro es positivo, o habría insistido en el uso del condón y de mantenerse seguros, afirma Mikytuck.

El silencio está matando a la gente, aún cuando no lo deseen.

“Nuestros programas previos enfatizaron la importancia de estar negativos,” indica Cindy, “pero nunca hemos enviado el mensaje a la población positiva de que ellos no deben tener relacoines sin protección con alguien cuyo estatus es desconocido.”

Aunque la conversación es difícil y atemorizante, especialmente en un poblado tan pequeño como Key West, es necesario, dados los estimados de que 30 % de su población masculina gay son VIH-positivos, y los hombres gay alrededor del país comprenden más del 40 % de nuevas infecciones por VIH.

Francisco dijo que al menos 1,000 personas están viviendo con VIH o SIDA en Key West, ya sea que utilicen servicios médicos o no, pero se cree que al menos 30% de la población nunca ha se ha hecho el examen de sangre y por lo tanto desconoce su estatus. Y la gente que no sabe su estatus es más probable que “no se proteja porque asume que ya lo tiene. No hay nada que impida a cualquiera ser negativo toda su vida”, declaró Mikytuck, quien manifestó su esperanza de que algún día, ese extraño que llegó al pueblo en los 1980s –el que menciona Tommasini– será forzado a dejar el pueblo de forma permanente.

Sin embargo, hasta entonces, Mikytuck promueve la seguridad y la responsabilidad, porque, como escribió Tommasini: “Alguien tiene que mantenerse vivo para contar la historia.”

“AIDS ultimate goal for some engaging in risky sex”, By Mandy Bolen,

[ mbolen@keysnews.com ], keysnews.com, Apr 6,

http://keysnews.com/335954502191594.bsp.htm

 

 

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Document created 23.04.2003, 10:46:02 CET
First published 23.04.2003

 
 

 

 

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